sábado, abril 13, 2024
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Moverse en la mirada del otrx

Roma Vaquero Diaz/El Furgón – Carolina De luca es como un mar pequeño de voz y ojos claros, que se agita y se agiganta en un movimiento continuo de ideas y deseos que la regresan a la orilla como performer, artista y videasta. Nació en Buenos Aires en 1971 y considera que todos los territorios son factibles de ser danza, y a partir de estos busca el encuentro de los lenguajes artísticos y de un feminismo latinoamericano y popular construido en la acción continua y colectiva.

“Nunca bebí de un solo lenguaje -cuenta Carolina-. Me inicié en la música casi antes de escribir con mi abuela sentada al piano. Con ella aprendí las primeras notas y a hacer bizcochuelos a los 4 años. Luego vendría la Escuela Nacional de Danza y varios años de dibujo y pintura con el maestro Osvaldo Dubatti. El  teatro y la dramaturgia fueron llegando mientras buscaba empezar a componer mis propias obras y deseaba moverme más allá de la técnica coreográfica que manaba del Graham. Pero una serie de lesiones importantes me alejaron rápidamente de pretensiones exitistas con la destreza de movimientos. En el mismo momento en que crecía mi deseo en la actuación me acercaba a otras miradas sobre la danza y el movimiento: la eutonía, el contact improvisación, la anatomía funcional, las prácticas de BMC con Silvia Mamana y los talleres de formación en Esferokinesis, que mucho tuvieron que ver en esta búsqueda y en la organización de mis saberes somáticos. Finalmente llegaría un día a las clases de Fabiana Capriotti y a partir de allí ya no podría soltar la improvisación nunca más. Tener la fortuna de que Lisa Nelson viniera a la Argentina y poder tomar sus seminarios, tanto como los de Carmen Pareiro también conformaron esta mirada que hoy tengo sobre la danza, la composición y  las artes audiovisuales”.

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Como la danza no sólo está compuesta por el lenguaje del cuerpo, sino también por el lenguaje visual, la investigación corporal de movimiento que venía realizando De luca encontró su lugar en la filmación. “iba todos los años al Festival de Video DanzaBa que dirige desde hace 20 años Silvia Szperling –recuerda-. Un buen día me animé y pasé de espectadora a participante de un taller. Tomé una cámara prestada por primera vez, puse on y no la solté nunca más. No me parece casualidad que mujeres como Maya Deren y Lisa Nelson tengan esta integración o amalgama. Hay algo en el movimiento de los cuerpos que pide ser mirado, explorado, aprehendido con peculiaridad, hacer foco. Y creo que quienes vamos desde la danza hacia lo audiovisual tenemos además una facilidad y gusto por el movimiento que nos anima a exacerbar posibilidades, movimientos de cámara, encuadres no ortodoxos, angulaciones de esas que el cine clásico llamaba ‘aberrantes’. Provocar un jump cut, un salto del eje, una toma supina, es parte de la dinámica de cómo se mueve un cuerpo y muy especialmente cómo se mueve la mirada que mira otro cuerpo moverse”

El hacer de De luca está acompañado y sostenido por una red de mujeres. La artista sostiene que escuchar es una posición base inicial de la improvisación, de toda composición y debería serlo de las construcciones sororas, y que el feminismo es un aprendizaje permanente, al cual llegó por crecimiento personal, por búsqueda, por exasperación, espanto y por necesidad de contención, y con el cual va cambiando su mirada a medida que va estudiando, pero también al conectarse con otras mujeres en la militancia en el barrio. “Por eso el único feminismo que me interesa hoy día es el latinoamericano y popular. El que se construye desde abajo en la acción continua y mancomunada y que busca estar a la escucha, abrir las conceptualizaciones y ponerlas todas en fricción antes que cerrarlas. Definitivamente yo creo en un feminismo de base y para con toda la sociedad y a esa construcción intento contribuir con mi trabajo”, afirma.

A mediados de este año, el 28 Festival Internacional de Cine Lésbico Feminista de París la invita a presentar “Ausencia”, un cortometraje de su autoría, concebido como video/film de danza, que viene rodando sin parar desde hace dos años por distintos festivales del país y de Latinoamérica. Este cortometraje tiene dos versiones: una fílmica en 16 milímetros y otra digital, y lo realizó junto a dos colegas bailarinas y poetas, Maite Esquerré y Karina Cartaginese.

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“Fue la primera vez que un festival me escribió a mí para pedir mi trabajo. Lo habían visto en el Festival de Cine Gay de Rio de Janeiro y querían programarlo”, cuenta De luca. Pero la invitación no incluía los pasajes aéreos, por lo cual la directora debía buscarle la vuelta para emprender el viaje. “Un grupo de locas feministas empezaron a agitar la idea de hacer una vaquita. La verdad que me parecía un delirio. Luego se sumaron más y más. Yo estaba pasada de agotamiento porque acababa de recibirme y dije: ma’ sí, les paso la cuenta y el mes que viene les devuelvo una por una el dinero, no vamos a llegar ni por putas, y acá estamos.  Fuimos, volvimos, dimos talleres en Villa Real, fui también al FIVALAMGRO que se realizaba justo dos días después de terminado CINEFFABLE en París y que programaron el mismo trabajo, Ausencia y también el último ‘Tríptico’ (táctil) que recibió un subsidio de Pro Danza 2015”, explica.

De esta experiencia, que De luca definió como una locura sorora que se potenció gracias a tantas mujeres poderosas, relata: “La experiencia en el festival fue muy enriquecedora y también singular. Las mujeres feministas y lesbianas en Francia tienen muchos derechos y desde hace mucho tiempo. Tienen aborto hace más de 30 años, por ejemplo, así que no están muy al tanto de la realidad latinoamericana. Están más embebidas de los dramas de las mujeres africanas o de Oriente Medio. En España todas las mujeres dentro y fuera del festival estaban al tanto del femicidio de Lucía y de lo que implicó aquí, y de nuestras dos marchas del #NiUnaMenos. Estamos en una sintonía de reclamos mucho más afín. En Francia, no. De todas maneras se mostraron muy consternadas por lo que les conté y por la detención ilegal de Milagro Sala y sus compeñrxs. Justo en esos días fue el primer pronunciamiento de la ONU por su inmediata excarcelación y fueron muy solidarias conmigo en todo”. Y luego prosigue: “Fue en FIVALMAGRO, no obstante, en donde me crucé con un feminismo más cercano. Me recibió la noche de la apertura la obra Gravity de Julie Barnsley y la Compañía Aktion Kolectiva. De una visceralidad y conchudez impactantes así como impecable técnicamente y era sólo el principio. Me encontré con Akaida Orozco y su compañero Eduardo, directorxs del Festival, la organización toda, las obras que se presentaron, muy especialmente Nació una hembrita de Akaida y Eduardo, una performance multimedia bella, fuerte y breve, que espero pueda venir a la Argentina en algún momento. Creo que un gran logro tanto de Gravity como de Nació una hembrita es justamente además de la calidad técnica y potencia interpretativa ser feministas sin necesidad de panfleto alguno. Además la calidez con que se desenvolvió todo el evento, la presencia de lxs niñxs integradxs a todo con afecto y paciencia y tantos otros detalles, la presencia de Elena Schaposnik una de las fundadoras del CELCIT España en todo momento. Como decía Akaida en la inauguración, esta actividad llena de mujeres, de mujeres fuertes y accionando. Vi al lado de esas mujeres a varones con otro nivel de consciencia y construcción despatriarcalizada. FIVALMAGRO no se presenta como un festival feminista porque no es necesaria esa aclaración. Pero fue profundamente feminista todo lo acontecido allí. Un deleite. Un regalo de la vida”.

La nota podría seguir llenándose de nombres de mujeres que no sólo la ayudaron a viajar, sino que van desde alojarla hasta invitarla a dar talleres o a filmar, porque esta experiencia para De luca fue “una experiencia profundamente atravesada por el amor sororo. Un amor que se encarnó en acciones concretas. Yo suelo terminar mails y discursos con la frase de Carol Hanisch: lo personal es político y le sumo el agregado de una querida amiga y militante Gabriela Adelstein: y al revés también”.