lunes, abril 22, 2024
Géneros

El respeto no se negocia

Micaela Arbio Grattone y Agustina Lanza/El Furgón – En una sociedad donde el respeto al sexo femenino aún cuesta marchas multitudinarias, el momento de parir no es la excepción. La mayoría de las mujeres se sorprenden cuando pueden elegir la posición para tener a su hijo, a pesar de que Argentina aprobó una Ley de Parto Respetado en el 2004. En este contexto, muchos obstetras desconocen del tema y las instituciones siguen preparando a los médicos para entender al nacimiento sólo como una intervención quirúrgica. En medio de este sistema aparece la Maternidad Estela de Carlotto.

Según Cecilia Zerbo, una de sus directoras, en el 2009 los índices de mortalidad natal en el partido de Moreno, provincia de Buenos Aires, eran alarmantes. Con el fin de bajar estas cifras se inauguró la Maternidad cuatro años después. “Hay mujeres que vienen con el conocimiento de qué tipos de partos hacemos y otras que no tienen idea”, comentó. Después de informar a las madres cuando llegan, la siguiente etapa es el “Consultorio de Tamizaje”. Allí se realizan estudios durante tres horas para medir cuál es el riesgo del embarazo. Si es bajo, se continúa con la atención. Sólo el 20 por ciento suelen ser complejos por otros problemas de salud, como pueden ser la diabetes o la hipertensión. En ese caso, se las deriva a otros hospitales que forman parte del mismo cordón municipal: el Posadas o el Mariano y Luciano de la Vega. “Cuando derivamos a las madres a estos lugares tenemos la tranquilidad de que reciben buena atención. Sin ellos nosotros no podríamos hacer bien nuestro trabajo”, aclaró Zerbo.

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La experiencia en primera persona

“Mi hijo Gaspar nació en libertad. En la Maternidad se tuvieron en cuenta, en todo momento, nuestros deseos y nuestro cuidado tanto físico como emocional”, dijo Natalia. Ella tuvo el 21 de abril de este año a su primer hijo a través de una cesárea, debido a las complicaciones que sufrió en el parto. “Aún así, es alentador. Los profesionales hicieron todo lo posible por lograr un parto natural. No hubiera sido lo mismo haber pasado esta experiencia con la propuesta de mi obra social”, agregó.

En la mayoría de las clínicas, esta operación quirúrgica que extrae el feto del vientre mediante una incisión en la pared abdominal y uterina, se suele realizar con el interés de programar el momento del nacimiento y de cobrar las asistencias médicas el proceso.

maternidad-2En el presente, la Maternidad, ubicada en el barrio de Trujui, es ejemplo en todo el país. Su modelo se basa en el lema “Maternidad segura y centrada en la familia”; se focaliza en el respeto por la vida y genera nacimientos diferentes. En armonía con el cuerpo de la mujer, con paciencia y a la espera de cada contracción a su debido tiempo. “Nosotros brindamos la misma atención para todas las mujeres que entran. Le damos información y la posibilidad de elegir. Las empoderamos porque ante todo hablamos con ellas y consideramos su opinión”, comentó Julieta Saulo, integrante del equipo de puericultoras, encargadas de ayudar a las madres en la etapa de lactancia.

Después de varios partos, muchas de las mamás jamás recibieron la explicación de cómo poner al bebé para amamantarlo o cómo masajear sus tetas para que no tengan mastitis. “Se asombran al ver que estamos para auxiliarlas y enseñarles”, aclaró Saulo.

La contraposición del parto humanizado

A los centros médicos como la Maternidad Estela de Carlotto se los considera “no convencionales”. Las madres están informadas acerca de todos los procedimientos. Los profesionales no pasan por encima de sus elecciones y no deciden por sobre los cuerpos de los bebés. Las parteras no abusan de los diminutivos, ni las maltratan, ni las critican por quejarse o llorar de dolor. La prioridad no es el lucro.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), toda mujer, sin excepción, tiene derecho a estar acompañada en el parto. Este año, el Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO) reveló que el 30 por ciento tuvo a su bebé sola. La esterilización de la sala o la “falta de infraestructura” del establecimiento fueron las excusas perfectas para dejarla sin testigos del acontecimiento y sin personas de confianza a su alrededor. Más de la mitad contó que estuvo acostada durante varias horas y que no la dejaron levantarse. El Observatorio explicó que estar postrada no tiene beneficio alguno para la salud. La prohibición de la libertad de movimiento es otro derecho violentado.

maternidad-3El problema principal es la desinformación. “Se tiene que tener en cuenta que ese evento médico no es una patología, sino una actividad fisiológica y natural. En ese momento, la mujer está sana y activa”, dijo Ester Azzola, miembro del OVO. El cuerpo femenino está preparado para afrontar el proceso natural sin intervenciones: libera oxitocina, una hormona secretada por la hipófisis que provoca contracciones uterinas hasta la expulsión de la placenta. En gran parte, los establecimientos administran oxitocina sintética intravenosa. Las consecuencias son las contracciones violentas sin pausas, dolor, estrés y sensación de estar en peligro. Así se libera la hormona de la adrenalina que genera el efecto contrario al medicamento administrado. Es normal el apuro del trabajo de parto.

Esta normalidad está provocada por muchos factores: los intereses económicos, la urgencia de usar el quirófano o las camillas en los hospitales por la falta de equipamiento, la costumbre de entender a un nacimiento como una operación. Pero sobre todo, se debe a una sociedad capitalista que fue gestando una manera de concebir a un hijo dentro de las lógicas del mercado.

La información es poder

Las salas de espera de la Maternidad se convierten en espacios de poder y el debate se centra en informar. A diario, los médicos se acercan a hablar con las mamás sobre cualquier temática: violencia de género, parto respetado, educación sexual. Les explican, hablan, les dan folletos.

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La ley de parto humanizado es un derecho ganado y reglamentado en el año 2015 a través del decreto 2035. La normativa promueve que se respete a la familia en sus particularidades: raza, religión, nacionalidad. Exige que se acompañe a la familia en la toma de decisiones seguras e informadas. Demanda un ambiente protegido e incorpora a la figura paterna como parte del proceso de nacimiento.

El camino para romper con tantas costumbres parece muy largo. Ya no es necesario el diminutivo “mami” para marcar una relación de poder. Una “pendeja” también puede ser madre, por lo tanto merece respeto. El bebé debe estar en el pecho de la mamá en sus primeros segundos de vida.  Rosario, Jujuy y Mendoza proyectan seguir con este modelo. El comienzo del recorrido lleva el nombre Estela de Carlotto y, como siempre, nos recuerda que triunfa quien resiste.