jueves, abril 2, 2026
Nacionales

A un año de la estafa con la criptomoneda $LIBRA

Hace un año una bomba caía sobre la Casa Rosada

La había detonado el propio presidente Javier Milei al promocionar una estafa con la criptomoneda $LIBRA, justo en vísperas de otro viaje a Washington para rogar que Donald Trump destrabara el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las consecuencias políticas y económicas del estallido todavía eran impredecibles.

En esos días la Cámara de Diputados recibía en mesa de entradas pedidos de juicio político y de interpelación contra el mandatario, mientras que en Comodoro Py se acumulaban las denuncias penales.

Ahora su estafa ocupaba la tapa de todos los diarios internacionales y llovían demandas millonarias. El fraude pudo haber alcanzado a más de 40 mil personas de todo el mundo, por un monto mayor a  250 millones de dólares.

No había un punto de quiebre entre el discurso de Milei, pocos días antes, en Davos y la recomendación de $LIBRA, entre el ataque a la ESI y la promoción de las finanzas. La estafa excedía la coyuntura nacional y arrojaba luz sobre el momento histórico del capitalismo. La propuesta de Milei, Trump y los de su calaña pasa por la “libertad” para que cada uno enfrente en soledad los desafíos que impone el capital financiero. ¿Será por eso que a fines de 2024, se autorizó a los adolescentes  a invertir desde los 13 años y se designó como Secretario de Niñez a un ex director de una empresa de apuestas online? ¿Para qué se vayan preparando?

Resultaba difícil de digerir que este gobierno entrara en crisis por este caso de corrupción, cuando su mayor estafa en poco más de un año -ahora dos- es la supuesta estabilidad económica del país, apoyada en un freno brutal a la economía, sin signos de salida tras meses de recesión; en un descontrolado endeudamiento de 150 mil millones de dólares, en una inflación que aun cuando disfracen no cede; en el robo a cara descubierta a jubilados, la destrucción de derechos de los trabajadores y el consecuente empobrecimiento de la sociedad -con un 60 por ciento o más de la población por debajo de la línea de pobreza-; en la entrega de empresas nacionales y riquezas naturales al gran capital internacional, asociado con miembros del oficialismo; y, sobre todo, en la desaforada corrupción política, palanca decisiva que sostienen a esta pandilla de ignorantes, oportunistas, ajenos a toda ética, que solo aceleran la destrucción material y ética del país.

Un año después, la bomba caída en la Casa Rosada suena a Chaski Boom.