lunes, junio 17, 2024
Por el mundo

Por qué Donald Trump ganará las elecciones presidenciales de 2024

En las elecciones presidenciales de 1920 en Estados Unidos, Eugene V. Debs hizo campaña por la presidencia desde una prisión federal en Atlanta, Georgia. Cumplía una condena de 10 años por sedición. El candidato socialista obtuvo 914.191 votos, lo que representa el 3,4% del total. En 2024, debido a varios pleitos pendientes, Donald Trump también podría presentarse a la presidencia desde la celda de una prisión. Pero a diferencia de Debs, incluso encarcelado Trump ganaría un segundo mandato presidencial.

No existe ninguna disposición constitucional que prohíba a un delincuente convicto presentarse a la presidencia. Pero, a finales de 2023, las autoridades de Colorado, Maine e Illinois intentaron otra avenida más precisa para eliminar a Trump de la boleta electoral. Citaron su papel en la incitación a la insurrección el 6 de enero de 2021. Ese día, cientos de sus partidarios irrumpieron violentamente en el Capitolio de Washington para oponerse a lo que consideraban unas elecciones de 2020 corruptas que habían negado injustamente a Trump un segundo mandato presidencial. El caso de Colorado llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos. Se basaba en una disposición de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense que prohíbe presentarse a las elecciones a los candidatos que hayan participado en una insurrección. Los jueces de la Corte Suprema variaron en sus opiniones sobre la culpabilidad de Trump en los disturbios del 6 de enero. Pero acordaron por unanimidad que un Estado (en este caso, Colorado) no tenía jurisdicción para eliminarlo de las elecciones. Hacerlo sentaría un peligroso precedente de dar primacía al poder de un estado sobre la república. El camino de Trump para presentarse a las presidenciales de 2024 ha quedado despejado.

Eugene V. Debs

Las ventajas de Trump
Por el momento, la campaña presidencial de Joe Biden se centra en el levantamiento del 6 de enero como clave para la victoria en las próximas elecciones presidenciales. Creen que los votantes estadounidenses se volverán contra Trump por su papel en la insurrección. Sin embargo, varios analistas del Partido Demócrata, entre ellos David Axelrod, asesor de campaña de Barak Obama, han cuestionado ese énfasis por considerarlo equivocado y un enorme error táctico (y han enfadado a la Casa Blanca al hacerlo). Muchos creen que Biden no tiene una estrategia sólida para la victoria en 2024.

Durante más de treinta años, las elecciones presidenciales estadounidenses se han decidido por los llamados “swing voters” (votantes indecisos): menos del 15 por ciento de los votantes, que podrían votar o republicano o demócrata, dependiendo de algunas cuestiones claves y del momento. El 85 por ciento restante ya ha tomado su decisión para noviembre de 2024, y se divide a partes iguales entre Trump y Biden. Así, sabemos que Detroit apoyará a Biden, por ejemplo, al igual que todas las grandes ciudades del medio oeste y el noreste de Estados Unidos. Y el estado de Iowa apoyará a Trump, en consonancia con las zonas rurales de todo el país. Como ha ocurrido tantas veces, las elecciones presidenciales de 2024 se decidirán por los votantes indecisos de los suburbios de las grandes ciudades y en un puñado de estados en los que el apoyo a los dos grandes partidos está siempre demasiado reñido: Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Georgia, en particular. También hay indicios de que el apoyo a Trump está creciendo entre los votantes latinos de los estados fronterizos con México y entre los afroamericanos.

Trump tiene varias ventajas. Aunque puede perder los votos de algunas mujeres por su oposición al aborto, los ganará de los demócratas convencidos de que Biden es demasiado viejo para dirigir con eficacia. A pesar de que hay indicios de que la economía estadounidense está mejorando, la percepción pública sigue siendo de enorme preocupación, con muchos demócratas inquietos por la aparente incapacidad de Biden para propiciar el crecimiento económico. Además, los estadounidenses están muy preocupados por lo que consideran la pérdida de control de sus fronteras. Culpan al presidente Biden de lo que parece ser a muchos un flujo incontrolado de inmigrantes cruzando de México a Estados Unidos. La decisión tomada en abril de 2022 por el gobernador de Texas, Greg Abbot, de enviar micros llenos de inmigrantes indocumentados desde Texas a Nueva York y otras ciudades fue transformadora. Convirtió un problema político de Texas en un dilema político nacional. Partidarios y detractores de la inmigración indocumentada coinciden en que la carga financiera es insostenible. Y además de Texas, esa carga se enfrenta ahora a bastiones de Biden como Nueva York. Kathy Hochul, gobernadora Demócrata del estado de Nueva York, salió a criticar a su aliado político, Joe Biden, por la negativa del presidente a enviar fondos suficientes a la ciudad de Nueva York para apoyar a los inmigrantes indocumentados que llegaron en micros desde Texas. Según Hochul, en 2024 y 2025, la ciudad de Nueva York tendrá que gastar 12.000 millones de dólares para hospedar inmigrantes indocumentados, un dinero que ni la ciudad ni el Estado tienen.Muchos consideran que es una estimación baja. Como consecuencia, los votantes de los suburbios de Nueva York, Chicago y Filadelfia se decantan por Trump.

El expresidente de los Estados Unidos Donald Trump habla con los asistentes a la Cumbre de Acción Estudiantil 2022 en el Centro de Convenciones de Tampa en Tampa, Florida. (Foto de Gage Skidmore, en Flickr)

La revolución judicial

La victoria de Trump en 2024 será consecuencia de la economía, la crisis migratoria y la preocupación por la edad de Biden. Pero depende también de la percepción entre los votantes indecisos que se alinean con posiciones conservadores que, mientras Biden ha logrado poco como presidente, Trump fue el arquitecto de una revolución judicial en las docenas de jueces que nombró en todo el país entre 2016 y 2020. Si gana, el republicano seguirá nombrando jueces conservadores.
Los nombramientos de Trump en los tribunales judiciales han transformado la ley estadounidense de manera rápida y fundamental. La revolución judicial ha pasado a socavar la autoridad reguladora del gobierno federal con más fuerza que en ningún otro momento de los últimos cien años.

Tres casos de 2023 que van transformando la ley y animarán a los votantes de Trump
El Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de Estados Unidos (que abarca Louisiana, Mississippi y Texas) determinó que son inconstitucionales las leyes que prohíben poseer armas a las personas con órdenes judiciales de alejamiento en su contra por violencia de género. La decisión fue redactada por los jueces Cory Wilson, James Ho y Edith Jones. Tanto Wilson como Ho fueron nombrados por Trump. La decisión no solamente envió un fuerte mensaje de un poderoso tribunal federal contra cualquier forma de control sobre la posesión de armas: también es probable que energice a los votantes conservadores y indecisos que creen que, en las últimas décadas, los tribunales y el gobierno federal han ido demasiado lejos al plantear desafíos basados en problemas de género a los derechos individuales. Es decir, la decisión del tribunal es tanto un apoyo al derecho a portar armas como un ataque a la política progresista de género.

Más sorprendente es la decisión del Quinto Circuito de anular una decisión de la Oficina Nacional de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de prohibir los “bump stocks” (automatizadores de disparos), una forma de soporte de munición que puede transformar algunas armas en ametralladoras. Por lo general, los tribunales que han defendido el derecho de portar armas del individuo han invocado la disposición sobre tal derecho en la Segunda Enmienda de la Constitución Nacional, que supuestamente garantiza la posesión de armas como un derecho intrínseco. En este caso, la decisión del tribunal no dijo nada de la Segunda Enmienda. Atacó el poder de la burocracia del gobierno federal al considerar que sólo una ley del Congreso, y no una agencia gubernamental, podía tomar una decisión sobre la propiedad de las armas. El Quinto Circuito salió a restringir la autoridad de las burocracias del gobierno nacional, tema favorito de Donald Trump.

¿Ametralladora o arma de fuego de juguete? El creador de Bump Stock habla ante el caso de la Corte Suprema

Un veredicto similar se dictó en un caso de aborto cuando el Quinto Circuito bloqueó el acceso de las mujeres embarazadas al medicamento mifepristona, que puede inducir abortos. En este caso, los jueces no se refirieron al derecho de las mujeres al aborto ni a la ley federal que protege ese derecho, recientemente anulada por la Corte Suprema. En su lugar, al igual que el caso de los automatizadores de disparos, atacaron el papel de burocracias del gobierno nacional. Este caso se centró en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) del gobierno nacional, que había permitido a las mujeres comprar mifepristona. El tribunal argumentó que la FDA había actuado de forma arbitraria y caprichosa al permitir el acceso a la mifepristona. Una vez más, una decisión de jueces nombrados por Trump en contra de una posición de progresistas, pero con el foco puesto en limitar la autoridad de las burocracias del gobierno federal para regular la vida de los estadounidenses.

Cómo se beneficia Trump
Cada una de estas y otras docenas de decisiones judiciales desde 2016 han beneficiado a Trump de dos maneras. La decisión sobre la violencia doméstica y la posesión de armas envió un mensaje claro a los votantes de que, para quienes se oponen a las interpretaciones progresistas del género y otras cuestiones sociales y culturales, los jueces nombrados por Trump han trabajado y seguirán trabajando para desmantelarlas. Además, las decisiones judiciales de Trump han complicado los problemas políticos y sociales de formas que lo beneficiarán. Las mujeres conservadores, por ejemplo, que apoyan el derecho al aborto pueden pensárselo dos veces antes de abandonar a Trump cuando está claro que los jueces que ha nombrado (y que seguirá nombrando si es elegido de nuevo) harán retroceder lo que muchos conservadores consideran un peligro para la democracia estadounidense: la autoridad reguladora de las burocracias del gobierno federal.

Hace un año, en marzo de 2023, Trump abrió su tercera campaña presidencial con una manifestación masiva en Waco, Texas. No fue ninguna coincidencia, ni la fecha, ni el sitio. Hace tres décadas, la Oficina Federal de Investigación (FBI) lanzó un ataque contra la secta Branch Davidians en Waco al recibir informes de que el grupo estaba fuertemente armado y era peligroso. El ataque salió terriblemente mal. Setenta y seis miembros de la comunidad davidiana fueron asesinados, entre ellos 25 niños. Para los conservadores, ese suceso ha representado durante mucho tiempo la grotesca extralimitación de las burocracias gubernamentales estadounidenses. Poner freno a lo que muchos estadounidenses consideran una burocracia gubernamental fracasada y peligrosa supondrá muchos votos para Trump en 2024.

Portada: El expresidente de los Estados Unidos Donald Trump habla con los asistentes a la Cumbre de Acción Estudiantil 2022 en el Centro de Convenciones de Tampa en Tampa, Florida. Foto en Flickr