viernes, junio 21, 2024
Cultura

Anticipo de “Ariel Prat. Corazón y memoria”, de Pablo Vázquez

Adelanto del libro “Ariel Prat. Corazón y memoria”, del periodista Pablo Vázquez, publicado por Grupo Editorial Sur (GES).

Con el disco en la calle, el proyecto Prat y la Houseman desafiaba una realidad imposible y parecía poder domarla. Se hizo una apuesta importante para la presentación oficial en marzo de 2001 en La Trastienda. Estuvieron de invitados Gillespi; La Chilinga –que tuvo varias intervenciones-; Rodrigo Mercado en bandoneón; Los Elegantes de Palermo;  el periodista Pancho Muñoz en recitado y Carlos Sturze, que puso voz en off en uno de los temas. A la banda estable formada por Pablo Sánchez, Rodrigo Gómez, Perikles y Claudio Torres ya se le había sumado al citado Mormandi y, además, se integraba Javier Giangualani en bombo murguero. El carácter de la música de Ariel necesitaba de un bombista en vivo. Giangualani salía en ese entonces en la murga Gambeteando el Empedrado, pero era bandoneonista y estaba  a punto de entrar a  la flamante Fervor de Buenos Aires (formación disuelta en 2008; desde entonces toca el fueye en Orquesta Típica Esquina Sur).

Portada de “Ariel Prat. Corazón y memoria”, de Pablo Vázquez

El espectáculo tuvo buena difusión (hicieron la prensa Néstor Trolli y Viviana Pardo, además de Isdisir, de Adolfo Morales y José Pommarés). La noche arrancó con “Tango negro” (anticipando un próximo movimiento de Prat, quien haría un fructífera asociación con su autor, el músico y pintor radicado en Francia Juan Carlos Cáceres) ante un auditorio repleto. Pleno 2001, a meses del estallido. Y a días de la monumental marcha del 24 de marzo, que mostraba no únicamente la condena eterna a la dictadura y el reclamo de justicia por sus atrocidades, sino también el hartazgo a las políticas de miseria de ese momento.

Al finalizar, la banda se retira exultante del escenario. Campodónico narra el siguiente cuadro: “En medio de ese optimismo, de ese clima de felicidad, entra Prat a los camarines hecho una furia. A pesar de llenar, los números fueron malos. Nos reparte algo y, sin anestesia, nos dice a todos que la Houseman llegó hasta ahí, que se iba a vivir a España. Y que en Argentina era imposible trabajar”.

En lo personal, el guitarrista no tenía problemas porque ya estaba con Fidel Nadal, aunque no fijo por su actividad con la Houseman René Band y solamente debía arreglar su ingreso a su banda estable. Pero lamentó la determinación de Prat y lejos estuvo de entenderla. “Yo me quedé helado, la verdad. Porque la cosa daba para mucho. Creo que Ariel se equivocó al tomar una decisión intempestiva. Y nos dejó en banda de un minuto a otro, porque no hubo ninguna señal previa de que eso iba a suceder. Una cosa así, la tenés que planear bien… Tenía la idea en la cabeza y se la guardó. Si algo tengo para recriminarle es eso, que no nos dijera lo que venía pensando. Es lo único, porque en el resto demostró ser un tipo fenómeno”. Perikles se quedó con Nadal y en una gira por México se encontró con los Rastrillos y notó cuánto los extrañaba. Así que siguió hasta que Fidel rearmara el grupo y pegó la vuelta. El último show con Fidel Nadal fue ante tres mil personas en Cemento. Al bajista le tocaron 20 patacones, 10 Lecop serie B y una moneda de 50 centavos. Era difícil sostener los proyectos. Por su lado, Pablo Sánchez eligió quedarse en el país. “Cuando lo conocí a Prat, yo estaba soltero; cuando se fue a España, tenía esposa y cuatro hijos. No daba para irse, pese a lo difícil que era todo. Hice bien. Tenía que bancar la parada acá”, evalúa a la distancia el bajista que tiempo después viajó a España con pasaje de vuelta para acompañar a Prat  durante un corto lapso y más tarde integró Viejos Lobos.

La partida definitiva de Ariel a España no fue inmediata, pero la resolución de irse ya se había tomado y era irrevocable. “Terminé ese recital en La Trastienda en la puerta con mi vieja. Esperando un remís. Volvíamos a Soldati. El remís lo pagó mi vieja, imagínate. El recital, muy bueno y todo. Pero nos íbamos sin un mango”.

Conseguilo en Librería Sudestada, Tucumán 1533, ÇABA. En la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en el stand 124 del Pabellón Azul y en stand 2125 del Pabellón Amarillo.