miércoles, mayo 20, 2026
Cultura

La revista “Así es Boca” y la turbulenta década de 1960 del Xeneize

Durante las décadas de 1960 y 1970, bajo la dirección del Héctor Ricardo García, la revista Así trazó una trayectoria política singular. Apoyó los discursos peronistas de la década de 1940 sobre la clase trabajadora; se opuso al régimen militar y a la violencia patrocinada por el Estado, así como a la violencia perpetrada por la izquierda revolucionaria. Y fue pionera en una forma de periodismo que hacía hincapié en imágenes e historias que reflejaban una habilidad inusual de fotógrafos y escritores para ganarse la confianza de la gente trabajadora en las calles. Tal era la preocupación del gobierno militar por la fuerza del periodismo de Así que la revista fue prohibida brevemente en 1970. García también dirigía el diario Crónica, donde trabajaban algunos periodistas de Así. Crónica era menos dura en sus críticas al régimen militar y menos contundente en sus reportajes periodísticos sobre la violencia en la sociedad civil.

Una tercera publicación de García se alejaba aún más de los principios que definían el enfoque periodístico y el impacto de Así. fue Así es Boca, una de las -al menos- 26 revistas partidarias del Boca Juniors entre 1928 y la actualidad, fue la que tuvo mayor repercusión. Se centraba en el club de fútbol Boca Juniors y alcanzó el apogeo de su popularidad en la década de 1960, coincidiendo en gran medida con el periodo de mayor éxito de Así. Existe un tenue vínculo peronista entre Así y Así es Boca. El presidente de Boca, Alberto J. Armando, promocionó el club como un hogar para los aficionados peronistas de clase trabajadora, una narrativa que la revista hizo suya. Pero Armando no era peronista y, aunque muchos aficionados de clase trabajadora se identificaban con los Xeneizes, otros apoyaban a muchos otros clubes. Un segundo vínculo entre las dos publicaciones reflejaba la larga amistad entre Armando y García. Ese vínculo permitió a los periodistas de Así es Boca llevar a cabo un tipo de periodismo similar al que se practicaba en Así, con un acceso único a la cancha y a los jugadores, lo que dio lugar a noticias de última hora y, lo que es más importante, a algunas de las mejores fotografías del fútbol profesional.

También existían diferencias notables entre Así y Así es Boca. Como reflejo de la negativa de Armando a enemistarse con las autoridades gubernamentales, esta última nunca abordó temas abiertamente políticos, aunque, como propietario del mayor concesionario de Ford Motors del país, Armando era una figura pública de las élites que muchos peronistas criticaban. Pero, además, con el apoyo de García, mientras publicaba historias sobre el club que los aficionados devoraban, Así es Boca se convirtió en un brazo propagandístico del proyecto insignia de Armando, el fallido Campo Deportivo Boca, también conocido como la Ciudad Deportiva.

El conflicto con La Razón y los cambios de estrategia en el fútbol

Durante la década de 1960, los aficionados de Boca creían que el periódico La Razón tenía algo en contra de su equipo, y tal vez fuera así, sobre todo como estrategia de marketing para ganar lectores. La Razón y Crónica (de Héctor Ricardo García) competían por las ventas de los periódicos vespertinos y nocturnos de Buenos Aires. Con una tirada que alcanzaba los 500.000 ejemplares a principios de la década de 1960, La Razón se dirigía a la clase media. Su estilo de redacción era tradicional, al igual que su enfoque de las estrategias y la cultura futbolísticas. García fundó Crónica en 1963 para competir con La Razón, aunque con su lema, “Firme junto al pueblo”, se dirigía más a la clase trabajadora. Crónica apoyó a Estudiantes de La Plata en su ascenso a la fama a mediados de la década de 1960, como un equipo trabajador cuyos jugadores eran alabados como “laburantes” a la imagen peronista bajo la dirección de Osvaldo Zubeldía. Estudiantes reflejaba un enfoque táctico más novedoso bajo Zubeldía (y con la dirección de Miguel Ignomiriello de las divisiones juveniles del equipo). A expensas de “la nuestra”, el estilo táctico que destacaba La Razón, durante su ascenso a la fama en la década de 1960, Estudiantes apostó por un enfoque más físico y defensivo que los tradicionalistas calificaban de poco inspirado, pero que los seguidores consideraban una forma de viveza criolla.

Así es Boca fue una de las primeras publicaciones en identificar el creciente poderío de Estudiantes y el cambio de táctica bajo la dirección de Ignomiriello y Zubeldía. Ese elogio de las nuevas tácticas solía traducirse en una cobertura favorable hacia Boca Juniors, que también comenzó a adoptar un estilo de juego más defensivo y estructurado, liderado por Antonio Roma en el arco y Silvio Marzolini (lateral izquierdo). Aunque no era un defensor de “la nuestra”, el estilo táctico más tradicional y elegante, la crítica de Así es Boca a La Razón por su falta de profesionalidad reflejaba la amistad entre Armando y García. El 17 de octubre de 1965, por ejemplo, Boca jugó un partido muy defensivo en un importante encuentro contra Banfield. Los Xeneizes rompieron el empate a 0-0 en el minuto 83 con un gol de Oscar Pianetti. El partido pasó a la historia del fútbol por acusaciones sin demostrar de que Boca había intentado amañar el resultado mediante sobornos. Sin embargo, en el momento del encuentro y en los días posteriores, La Razón atacó a Boca señalando la pobreza de su juego defensivo, la superioridad de Banfield y un argumento que convenció a muchos: que el gol de la victoria debería haber sido anulado porque el delantero Alfredo Rojas, conocido por combinar una gran habilidad con un juego duro, había cometido una infracción que impidió a un defensor de Banfield llegar a tiempo a Pianetti para bloquear el disparo.

Aunque La Razón no llegó a acusar abiertamente a Boca de soborno, el periódico insinuó tal cosa con expresiones como: “Aquí no cabe que el árbitro ‘no viera’ la infracción porque estaba perfectamente situado; tampoco admitimos una interpretación distinta de lo sucedido, porque lo que hizo Alfredo Rojas solo daba para sancionarlo sin vacilaciones de ningún tipo”. Así es Boca contraatacó, acusando a La Razón de conducta poco profesional y permitiendo que la Comisión Directiva de Boca publicara una airada respuesta, así como una carta acusatoria dirigida al director de La Razón, Ricardo Peralta Ramos. “La Razón debe cuidar la imparcialidad objetiva de los juicios que merecen los hechos humanos, en este caso deportivos”.

Una amontanamientode hombres

Tanto Julio “El Tano” Rossi como Bernardino Veiga (que también retransmitía los partidos deBoca por la radio) escribían para Así es Boca, pero la mayoría de los artículos eran anónimos y estaban redactados por periodistas menos conocidos. A pesar de los numerosos triunfos de Boca en el campo entre 1963 y 1968, incluidos los campeonatos de la Primera División en 1964 y 1965, y la llegada a la final de la Copa Libertadores de 1963, al igual que muchos en el mundo del deporte, los periodistas de Así es Boca reconocieron la amenaza que representaba Estudiantes. Cuando Boca flaqueaba, Así es Boca era implacable en sus críticas al equipo. La amistad de García con Armando no servía para que Boca se librara de las opiniones adversas de los periodistas cuando el equipo no demostraba cualidades de campeón. En los partidos con pocos goles, a pesar del apoyo de la revista al estilo táctico defensivo de Boca, esa defensa cautelosa no era excusa para una derrota.

En mayo de 1966, tras unas caídas poco inspiradas ante Rosario Central y Ferro, la publicación calificó de ridículo el empate a 0-0 con Colón, “tan espantoso que da miedo”. “Nuestra escuadra parece haber perdido hasta la más elemental noción de cómo debe jugarse razonablemente al fútbol”, señaló. Un año después, en mayo de 1967, tras un empate 1-1 contra Vélez Sarsfield, Así es Boca informaba: “Persisten los problemas, sin que se vea solución”. “Con nuestro sistema actual (si es que así se le puede llamar)” -continuaba la nota- “las posibilidades favorables se esfuman en un continuo amontonamiento de hombres, que al final se anulan por el constante choque frente a las defensas adversarias”. Aunque el ataque a veces parecía un desastre, la revista consideraba que los débiles partidos defensivos de Boca no eran tanto un problema táctico como una consecuencia del mal juego individual de jugadores de los que se esperaba más. Entre ellos se encontraba Marzolini, probablemente el mejor lateral izquierdo del mundo, cuyo juego durante la temporada de 1967 fue a menudo excepcional. Pero Así es Boca reflejaba el sentimiento de la afición de que el equipo siempre debía estar en lo más alto y, tras el partido contra Vélez, el equipo se encontraba en un inaceptable cuarto puesto en la clasificación.

Tras una actuación floja contra Racing en julio de 1967, otro empate a 0-0, la revista describió el resultado como “un castigo”. Las críticas fueron duras. Racing alineó a su equipo de Reserva. “La primera parte”, argumentaba un artículo sin firma, “tuvo un desarrollo completamente anodino. Los académicos, dentro de las limitaciones que pueden atribuirse a su condición de reservistas, procuraron establecer un control en el centro del campo, cosa que consiguieron durante largos minutos gracias a la opaca actuación que ofrecían nuestros hombres”. Cansados de los malos resultados a lo largo de aquella campaña, los aficionados se volvieron violentos. “Las inmediaciones de nuestro estadio parecían una caldera en plena ebullición”. Pero la ira también se desbordó fuera de las gradas. En Brown y Brandsen, tras la desastrosa actuación ofensiva del equipo, los aficionados intentaron agredir al delantero e ídolo Ángel Rojas cuando intentaba subir a su coche estacionado en la calle. Por suerte, en ese momento pasó el micro que llevaba a los jugadores de Racing. Cuando los rivales vieron lo que estaba pasando, bajaron del autobús para detener el ataque, una intervención bienvenida, por un lado, pero una humillación para Boca, por otro.

Ciudad Deportiva de Boca: No decae el ritmo

El objetivo principal de Así es Boca era presentar a los aficionados la idea de la futura Ciudad Deportiva de Boca Juniors y conseguir el respaldo financiero del mayor número posible de argentinos. En 1964, Boca comenzó a construir lo que iba a ser una inmensa ciudad deportiva en terrenos ganados al mar en la Costanera Sur de Buenos Aires. Conectadas por una serie de puentes, las instalaciones estarían en una serie de islas que albergarían restaurantes, un parque de diversiones, un autocine, piletas y un estadio de última generación con capacidad para más de 100.000 aficionados que sustituiría a La Bombonera. A finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 se pusieron en marcha varias fases del proyecto, y se convirtió en un destino popular para las familias argentinas los fines de semana. Pero, como consecuencia, en parte, de la rápida inflación, la inestabilidad política, los costos crecientes y los retos técnicos, los planes para construir el estadio se vinieron abajo a finales de la década de 1970, y el resto del proyecto fue abandonado poco después. Muchos argentinos recuerdan haber invertido en el proyecto a través de diversos planes, el más famoso de los cuales fue la Rifa de la Ciudad Deportiva, una brillante iniciativa por parte de Armando. Vender la Rifa a los argentinos fue la misión principal de Así es Boca después de que el presidente Arturo Illia firmara un decreto que autorizaba a Boca a emitir rifas en una sucesión de series. Una serie ofrecía tres lotes de 400.000 bonos. Cada uno costaba aproximadamente 28.000 pesos (el equivalente a 212 dólares estadounidenses en aquel momento) y los bonos se vendieron a argentinos, tanto a los interesados como a los que no lo estaban en Boca y la Ciudad Deportiva. Se podían ganar premios, entre ellos apartamentos amueblados.

Así es Boca reprodujo fielmente en sus páginas la visión de Armando y sus estrategias de marketing. Vinculó la Ciudad Deportiva a la veneración de la nación. Con motivo de la próxima celebración del Día de la Bandera en 1965, la publicación informó sobre la construcción de un enorme mástil en el que ondearía la bandera. “Pero no solo se podrá observar la bandera desde lejos, sino que el público podrá acercarse hasta el pie del mástil”. Boca preveía la presencia de 2.000 soldados, listos para declarar su lealtad a la bandera. En muchos números, la revista animaba a la gente a dedicar su tiempo y energía a la construcción de las instalaciones como un deber cívico. “Camioneros Boquenses”, decía un anuncio, “colabore usted también en la construcción de la Ciudad Deportiva Boca Juniors. Lleve tierra a la Costanera Sud. Fácil acceso y rápida descarga”. Tres años más tarde, Así es Boca dio continuidad a ese anuncio con la noticia de que “los camioneros, que fueron los primeros en apoyar la construcción de la Ciudad Deportiva, verán dentro de poco compensados todos sus esfuerzos”. Por cada entrega de tierra en la obra, un camionero recibía un bono, cada uno de los cuales le daba derecho a participar en un sorteo. El premio final era “un flamante camión de la marca Chevrolet, Dodge o Ford, a elección del ganador”.

Así es Boca informaba semanalmente y de forma exagerada tanto sobre el éxito financiero del club de fútbol —lo que incluía noticias semanales sobre la venta de entradas para los partidos— como sobre la Ciudad Deportiva. Aunque otros medios comenzaron a cuestionar la solvencia financiera tanto del club como del proyecto, publicaba continuamente noticias sobre triunfos económicos, incluso cuando la construcción del proyecto se estancaba en múltiples ocasiones. Los artículos animaban a los lectores a creer en el gigantesco proyecto de construcción con noticias sobre los avances en el futuro emplazamiento de la confitería y otras instalaciones. “No decae el ritmo”, afirmaba el titular de un artículo de mayo de 1966, en el que se recordaba a los lectores que la primera serie de bonos se había agotado muy rápidamente. Había noticias continuas sobre sorteos recién anunciados, con uno programado para junio de 1966 con un premio de 5.000.000 pesos.

En mayo de 1967, Alberto Armando realizó un viaje relámpago a Nueva York, donde vendió bonos por valor de 12.000.000 de pesos. En junio de 1969, en respuesta a la curiosidad de los lectores, Así es Boca informó sobre el notable éxito de la iniciativa hasta ese momento. En julio de 1965, se inició la campaña de los títulos “Pro-Patrimoniales” (los bonos) de la Ciudad Deportiva. Además de proporcionar a los compradores participaciones en rifas que se celebraban periódicamente, se trataba de bonos de suscripción que proporcionarían al club el capital para construir las instalaciones y otorgaban al comprador un estatus especial que le permitiría el uso futuro de las instalaciones que se iban inaugurando, con la promesa de más beneficios en la inauguración del nuevo estadio en 1975. Boca preveía unos ingresos de 27.700 pesos con la primera serie de títulos; recaudó más de 3.324.000 000 pesos en aquel momento.

El final

Se lograron avances. Se crearon las islas previstas con la tierra traída por miles de camioneros, al igual que las piletas y la tan anunciada confitería. Pero con la inflación galopante de principios de la década de 1970, la venta de bonos y rifas dejaron de ser una estrategia eficaz para seguir financiando la construcción. Cuando Perón murió en 1974, la enemistad de Armando con José López Rega le llevó a quedar aislado de los centros de poder en Argentina, y a la imposibilidad de conseguir diversas pequeñas concesiones de parte del gobierno en materia de urbanismo y en otras áreas necesarias para completar el proyecto. Además, los ingenieros estructurales tuvieron dificultades para resolver el problema de construir un estadio de grandes dimensiones sobre terrenos pantanosos ganados al Río de la Plata. Para la fecha de inauguración prevista del estadio en 1975, solo se habían completado las primeras diez filas de una de las gradas. En la década de 1980, las estructuras terminadas de la Ciudad Deportiva, incluidas las piscinas y un parque de atracciones, se estaban desmoronando. Aunque el terreno debía revertir al Estado si el estadio no se completaba, Boca ganó una batalla legal para conservar el terreno, que se vendió en la década de 1990 a los promotores que construyeron edificios en la Costanera Sur y Puerto Madero.

¿Acaso Armando, con la ayuda de Así es Boca, se apropió del dinero y el trabajo de miles de argentinos para financiar una fantasía? Aunque no tenemos acceso a las cuentas del club, eso parece poco probable. Sin duda, en sus páginas los periodistas presentaban una imagen de éxito triunfal continuo, incluso cuando la economía del proyecto se volvió insostenible. Armando perdió la mayor parte de su fortuna personal en la década de 1970 por muchas de las mismas razones por las que se derrumbó la Ciudad Deportiva, empezando con la incapacidad de lidiar con las complejidades de la hiperinflación que también devaluó el valor y el orgullo de propiedad de los títulos patrimoniales/bonos vendidos a miles de aficionados. A principios de la década de 1970 ya no valían nada, aunque Boca siguiera presumiendo de cifras récord de recaudación, ya que el valor del peso hacía que los beneficios ya no pudieran subvencionar el proyecto. En 1974, con la Ciudad Deportiva en caída libre financiera, más de 300 acreedores e inversores habían presentado demandas contra Boca. Armando intentó mantener la fantasía del proyecto convenciendo con éxito al gobierno para que lo declarara de interés nacional. Los premios de la rifa se retrasaron, incluso mientras el equipo seguía midiendo el éxito en pesos inflados. A principios de la década de 1980, el club estaba en la ruina financiera.

Así es Boca dejó de publicarse en 1973. A medida que la gente se desilusionaba con la Ciudad Deportiva, la revista perdía lectores. La hiperinflación provocó que no se pudiera hacer frente a los gastos del papel y otros costos de producción de la revista. Además, perdió cuota de mercado frente a El Gráfico, Goles y la programación deportiva habitual de la televisión. Por otra parte, para los aficionados no faltaban publicaciones relacionadas con Boca, entre ellas las menos exitosas, pero igualmente entusiastas Esto es Boca (1973-1978), El Boquense (2.ª etapa, 1974-1975) y Todo es Boca (1977).