lunes, abril 22, 2024
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Masacre de San Miguel del Monte: Un pueblo movilizado exige justicia

La masacre de San Miguel del Monte despertó el repudio de la comunidad bonaerense contra la policía y sus encubridores. Los familiares y vecinos exigen justicia por el asesinato de un joven y tres chicos, mientras que una adolescente de apenas trece años lucha por su vida en el hospital El Cruce. Las sospechas sobre algunos funcionarios tuvo un primer hito con la detención del secretario de seguridad municipal, Claudio Martínez.

Por Luis Brunetto, desde San Miguel del Monte/El Furgón –

La marcha da vuelta a la plaza. A la cabeza, una murga de chicos, algunos de menos de 10 años, lleva el ritmo y el tiempo de la protesta. Les han arrancado la infancia, sin dudas. Esa mirada seria, completamente seria, interroga el presente y el futuro. Pregunta por qué. Y uno supone que ya no importa la respuesta: Todo cambió desde que sus amigos fueran masacrados por la policía.

La marcha completa la vuelta, y se oye, grave y potente, el grito: “Ahora vamos a comer, pero a las 3 estamos de vuelta, todo Monte tiene que estar de vuelta, porque vamos a volver a marchar, a marchar todas las veces que sea necesario”. Es Juan Carlos Sansone, el papá de Danilo, uno de los chicos asesinados. “Yo le entregué las vainas al fiscal”, me dice, “me las dio una persona que las juntó, una vecina”. La masacre de Monte perfectamente hubiese sido un accidente más, olvidado en pocas semanas, o en días, si no fuera porque la gente habló y rompió la trama de la mentira.

Además de la vecina que entregó las vainas a Juan Carlos, un joven testigo se negó a firmar su propia declaración en la comisaría: El policía que la transcribió falsificó su versión y reemplazó la palabra “disparos” por “explosiones”. Un empleado municipal difundió, sin permiso, las imágenes de la persecución, e hizo caer el verso de los agentes, encubierto por el propio subcomisario. Hasta hay una versión que indica que el camionero del acoplado contra el que se estrelló el 147, se negó a aceptar una coima de parte de los policías, “y se fue a hacer la denunciar a Cañuelas. ¡Tiene unas pelotas como dos canchas de polo!”, dice Juan Carlos, que asegura que lo sabe por una muy buena fuente.

El rumor de que el empleado municipal podría ser sancionado alimenta el interrogante, entre los familiares y la gente movilizada, acerca de una posible complicidad inicial en el encubrimiento, de parte de la intendenta Sandra Mayol. Los que sostienen esa hipótesis no son pocos, y los que pretenden desligar a la intendenta no niegan, sin embargo, que tales amenazas hayan existido. Sostienen que Mayol habría querido imponer la sanción porque el accionar del empleado habría sido irresponsable. Los propios familiares confirman que ellos pidieron que no haya sanciones, lo que vuelve verosímil la versión de las represalias. Se habla de una reunión el lunes 27 a las 10 de la mañana, con la intendenta, para aclarar las cosas.

Vainas recogidas en la escena

Pero no es ese el único argumento contra Mayol. Vanesa Sanguinetti, prima de Rocío Quagliariello, la nena que sobrevivió a la masacre y que continúa luchando por su vida en el Hospital El Cruce, afirma que “Sandra Mayol tiene mucha responsabilidad, pero cuando fue a la ruta el martes, siguió diciendo que había sido un accidente. En el hospital a los familiares les dijo lo del accidente, y todavía el martes, cuando fue al corte de ruta, siguió diciendo eso, pero que iba a investigar y que estaba de nuestro lado. ¿Por qué tardaron en pedir las imágenes del monitoreo municipal, que las solicitaron el martes, si ella misma desde el lunes a la mañana tenía conocimiento por el abuelo de Camila que hubo tiros? ¿Porque no las pidieron el día lunes? Ella dice que la policía le mintió, pero yo no le creo”. Lo mismo opinan la mayoría de los familiares de las víctimas.

Mayol llegó al Hospital antes que llegaran los padres, algunos de los cuales no se enteraron oficialmente de los hechos, sino porque se lo contaron los vecinos. La versión que ofreció la intendenta fue la policial, sobre un accidente. La Sostuvo hasta el martes por la tarde, en ocasión del corte de la Ruta 3 que realizaron los familiares y los vecinos, cuando ya se habían difundido las imágenes de la persecución, así como la versión del hallazgo de las vainas. La indignación de los vecinos se multiplica por la estrecha amistad personal que une a Mayol con la madre de uno de los chicos, a quien conocía desde muy pequeño. Con esa madre se reunió a solas, antes de recibir al resto, lo que tampoco cayó bien entre los familiares y la población de la ciudad.

El edificio municipal vacío y rodeado de policías parece ser un indicador de este enojo. Hubo siete combis de transporte policial en los alrededores de la plaza, que está frente al edificio del Municipio. Una  pertenecía a la departamental de Quilmes. En el frente del edificio montaron guardia unos 20 efectivos por la mañana, y unos 30 por la tarde. En las combis, llenas, descansaban incómodamente otros efectivos. Habría más de 100 policías en los alrededores de la Municipalidad ¿Para qué?

Está claro que este es un caso evidente de la aplicación de la “doctrina Chocobar”, que es responsabilidad de Macri, Bullrich, Vidal y Ritondo. Pero también parece probar que los intendentes avalan pasivamente esa política, mientras la cuestionan para la tribuna. Y eso es lo que indigna a gran parte de los habitantes de Monte: “En los hechos, los intendentes se hacen cargo de las versiones policiales; no las ponen en cuestión hasta que se produce alguna fisura en el relato, hasta que aparece una prueba de la mentira. Entonces, puede ser que le suelten la mano a la cana. Pero, si eso no ocurre, los intendentes terminan siendo ‘por omisión’, cómplices del encubrimiento, garantes de los negocios de la policía que son la causa de fondo de hechos como estos”, señala Ismael Jalil, de Correpi (Coordinadora contra la represión policial e institucional), luego del acto en que hablaron los familiares de las víctimas, y Nora Cortiñas.

“Yo quiero luchar como ella, yo quiero tener esa fortaleza que tiene que es admirable. Yo siento que las personas que vienen y me abrazan y tratan de compartir este dolor, no pueden saber lo que estoy sintiendo, porque no pasaron por eso. En cambio ella es una de las personas que más entiende lo que yo estoy pasando, porque ella paso por eso, y siguió luchando”, nos dice Yanina Zarzoso, mamá de Camila, luego de despedir a Norita, que se tiene que ir, con un beso y un abrazo enorme.

Un abrazo de Madres.

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