sábado, abril 13, 2024
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“Nuestra revolución es un pañuelo verde”

Por Fernanda Cartolano*, exclusivo para El Furgón – “Medio millón de mujeres abortan por año”, frase que resuena todos los días en los pensamientos. Y los riesgos, los que tememos cada vez que nos vemos en momentos en los que no decidimos por nosotras porque nos oprimen y no podemos.

Una de las luchas interminables es la de la reivindicación de los derechos sobre nuestro cuerpo.

Medio millón de mujeres abortamos en todas las clases sociales, de todas las edades, con infinidad de historias.

El Estado y la Justicia no pueden seguir imponiendo la violencia sobre nosotras.

Y así nos pasa. Porque Salomé a sus 22 años lo decidió, a pesar de que ya era madre de una nena de 4. Casi se desangra y nadie estaba para ayudarla. Pero zafó.

Y Silvia, después de haber abortado dos veces, hoy tiene todos los problemas ginecólogos. Quistes, hemorragias, intensos dolores.

Adolescentes en la marcha “Ni una menos” (Foto: Nadia Bascopé)

Pero Marta, la que tenía el bar en la esquina y tal vez haya sido la puta del barrio, no lo soportó como tampoco la violación. Ella no sobrevivió a la clandestinidad ni a la violencia.Mientras, era mejor decir que un cáncer la mató rápido y que nunca la violaron; que en el barrio era la trola y, para varios, se lo merecía.

Todas decidieron sobre sí, a pesar de los riesgos, del miedo, de la desprotección por parte del Estado en toda la vida.

El Estado y la Justicia no pueden seguir imponiendo la violencia sobre nosotras.

En 1984 se pedía “aborto libre”. Hoy en Diputados se vota su aprobación. Hechos históricos que nos muestran a las mujeres e identidades disidentes como los rostros de la revolución.

Nuestra revolución es un pañuelo verde, que se abraza al pañuelo blanco de las Madres, ellas son nuestro faro.

Después de dos meses de debate de comisiones, el dictamen fue por el aborto legal.

A pesar de los miedos, a pesar del dolor, a pesar de ese control de dios. A pesar del maltrato, del patriarcado. Este dictamen fue una victoria nuestra.

Ya no nos callamos, ya no nos ocultamos. Abortar y es nuestro derecho decidir.

Es nuestro derecho la educación sexual. Y las pibas lo tienen más que presente, más que claro.

Ahora queda la decisión final en manos de los representantes. Así lo determina esta democracia.

Les decimos a diputados y diputadas que no queremos morir en la clandestinidad. El Estado aquí es el único responsable de garantizarnos el derecho a decidir sobre nosotras. Nadie es dueño de nuestro cuerpo. Nadie. Y acá nos bancamos la lluvia y el frío, para que entiendan, para que nos respeten.

Nuestra revolución es un pañuelo verde, que se abraza al pañuelo blanco de las Madres; ellas son nuestro faro. Pañuelos que cobijan nuestros reclamos: Educación sexual integral para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir.

 * Periodista. Integrante de AUNO (Agencia Universitaria de Noticias-UNLZ) y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos-La Matanza (APDH-La Matanza)

Fotos interior y portada: Nadia Bascopé

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