lunes, abril 22, 2024
Nacionales

Los Renzos, las Milenas y los Luicios: Infancias y desamparo

Renzo, hace un mes; Lucio, en La Pampa. En  Pilar,  Milena.

Las infancias interrumpidas por muertes violentas.

Crímenes atroces cometidos por sus familias, descriptas por los medios como pobres,  promiscuas, violentas, sin educación,  homoparentales, heteroparentales.

“Indignacion en La Plata”, “Furia en General Pico” , “Horror: tuvieron a la niña moribunda hasta el día siguiente”. Los infanticidios siguen. La vulneración de Derechos hacia las infancias sigue.

Hay muchos modos de  matar: aquel perpetrado por alguien contra alguien: cuando de un niño/a o adolescente se trata, más horror causa;  los medios cumplen un rol fundamental porque transmiten información, difunden, a la vez que resulta difícil abrir preguntas sin caer en las generalizaciones, pensando en profundidad y desde lo complejo, qué nos pasa como sociedad. Porque también hay un crimen, el de una sociedad cuyos adultos, entre otras cuestiones, parecen ausentes,

No bastan el repudio y la condena, no alcanzan con la bronca, ni la impotencia ni en la venganza que a veces termina en la indiferencia. Tenemos que preguntarnos como sociedad –aun entendiendo que es un concepto muy amplio- qué estamos haciendo y cómo es posible que se construya violencia contra un niño. Los modos en que se transmite información a veces limita  con lo morboso, y esa también es una pregunta. ¿Se trata de un tema nuevo y/o los medios lo difunden?

Hace poco leí en las redes interesantes notas de Carla Elena, Beatriz Janin y Marcelo Barros. Con sus diferencias, nos llevan a preguntarnos respecto de la idea de reparación,  castigo, duelo, posición ética, corresponsabilidad, Educación Sexual Integral.

Hay que poder pensar no sólo en políticas públicas de protección y cuidado sino trabajar pedagógicamente, no para “pedagogizar” sino para generar intervenciones que produzcan cambios y cuestionamientos. Pasar del “son ellos, yo no soy violento/a”  al “nosotros”, indagando  en las múltiples de formas de violencia que como nosotrxs mismxs producimos.

Debemos repensar el papel de la Justicia, como ciudadanos, no como expertos. Hacer Justicia no debe ser ajusticiar. Ocuparnos. Establecer relaciones entre consumo, pobreza, intolerancia a la frustración,  ausencia de bordes, falta de adultxs, individualismo extremo, capitalismo salvaje pero como ciudadanos responsables.

¿Entonces? El dolor de una muerte -nuestra historia bien lo sabe- no se compensa nunca. El duelo no se pedagogiza, se acompaña.

Como sociedad, debemos favorecer una  posición ética,  de corresponsabilidad y cuidado como cuestiones de Estado.

Debemos trabajar en/con/para las instituciones los vínculos de cooperación y respeto, en relaciones de semejanza con formación profunda en problemáticas de los Derechos, animándonos a las contradicciones.

Desnaturalizar lo que hemos construido como obvio: “es pobre….es rugbier….es poderoso”.

Tal vez podamos invitar a pensar, a conversar, a escucharnos, a armar lazos de confianza con Políticas Públicas que protejan y cuiden.

No quiero convertir el “habría que” en una demanda moral, que se aplique sólo cuando sucede una tragedia porque sería un modo de continuar con “es afuera”.

ESI en las escuelas, conversaciones en todos los espacios, escucha arriesgada, reconfiguraciones de destinos tal vez sean modos de trabajar en cómo construir perspectivas éticas y de cuidado.

Propongo que empecemos por cada pequeña cosa, contra el desamparo.

Mariana Wassner. Licenciada en Psicopedagoga. Miembro de la Asociación Civil Fórum Infancias