• 7 diciembre, 2022

Jorge Boccanera: “La poesía es el aguijón del pensamiento crítico”

Por Marcelo Massarino/El Furgón

¿Será posible el Sur? es una pregunta que atraviesa la vida latinoamericana y que Jorge Boccanera pudo resumir en cuatro palabras. En toda la región la duda recorre ríos, montañas, selvas y llanuras, también ciudades interminables como el horizonte y la pobreza. Más que una respuesta hay una convicción acompañada de esperanzas y deseos, pasiones y amores, aromas y colores, sufrimientos y dolores. Sólo un poeta podía reunir en un interrogante los sueños y desvelos compartidos de un territorio tan diverso como sus pueblos y regiones. Para captar la esencia de América Latina no sólo hay que ser parte de su geografía, hay que tener una sensibilidad especial para advertir la euforia y el desasosiego que marcan el pulso de sus días.

Jorge Boccanera nació en Ingeniero White, Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires y desde allí inició un recorrido hasta el Río Bravo que aún lo tiene como un viajero incansable. La editorial bahiense Hemisferio Derecho trabajó durante cinco años para publicar Tráfico/Estiba, un libro de seiscientas páginas que reúne la poesía del autor, desde “Los espantapájaros suicidas” (1974) hasta “Monólogo del necio” (2015), más algunas de sus canciones en un apartado titulado “La poesía es un mal necesario”.

En esta entrevista con El Furgón, Boccanera hace una travesía por su obra con la curiosidad de aquel niño de Ingeniero White que escuchaba, con asombro, las historias de los marineros que llegaban al sur argentino, nómades de un viaje que hizo propio con la poesía como único equipaje.

EF: – La Suma poética Tráfico/Estiba sale del sur bonaerense, desde Ingeniero White, y cruza América Latina hasta México ¿Se trata de una poesía latinoamericana construida durante cuarenta años?¿O es un recorrido más de personal que tiene el registro de un argentino que cruzó pueblos y fronteras, al comienzo, forzado por el exilio?

JB: – Que salga de ese puerto de Bahía Blanca, ya nos acerca al tema del viaje. Y desde el título de “Tráfico/Estiba” resume lo que vos bien llamás recorrido y poética en construcción, o sea, caminos tentativos y laburo. Por esos andariveles creo que va la cosa; las variables expresivas de ese tránsito largo: búsqueda de lenguaje, obsesiones, recurrencias temáticas, herramientas, lecturas, vecindades, etc. El libro es, a la vez, una especie de diario de ese viaje que se inició en 1976, me puso en contacto con otros países donde viví largos años, di clases, hice periodismo o limpié barcos, y que me enriqueció. Ignoro si se trata como decís de una “poética latinoamericana”, pero tengo certeza de que todo lo que escribo viene mixturado con todas esas experiencias, los diálogos múltiples que uno mantiene con otras culturas.

Tráfico/Estiba, suma poética de Jorge Boccanera. Foto: IG J. Boccanera

EF: – En su obra están las preocupaciones de la hora (Chile, Vietnam, Brasil, Argentina, entre otras) que se impregnan del territorio americano que lo cobijó, en especial México. Es decir, no se limita al exilio y su país, parece integrado a los lugares y sus costumbres ¿Tal vez influyó que tuvo que partir muy joven y la nostalgia no lo condicionó?

JB: – Mi generación agarra los coletazos de los años 60 -Vietnam, Tlatelolco, Mayo Francés, Panteras Negras, Cuba, el Cordobazo- y cuando empezamos a asomar la cabeza viene la garlopa: masacre de Ezeiza, Triple A y las dictaduras latinoamericanas monitoreadas por la Escuela de las Américas desde Panamá, que adiestra torturadores con la consigna del “enemigo interno”. Este clima de época nos atravesó a todos y sus temas están presentes en muchos de mis poemas, ensayos, crónicas y notas periodísticas. Todo aquello modeló de algún modo mi visión del mundo. En el sentido de la integración, más allá de la nostalgia, hay que decir que en el caso de los que recalamos en México no sólo encontramos allí, cobijo sino que México nos latinoamericanizó. Comenzando con la convivencia con la gente hospitalaria del país y siguiendo con una red de vasos comunicantes entre desterrados: sobrevivientes de la guerra de España, exiliados guatemaltecos del golpe contra Arbenz en 1954, perseguidos nicaragüenses por el somocismo en distintas épocas, y de El Salvador, y de Haití, más el exilio de los ’70 en Argentina, Chile, Uruguay. De modo que en simultáneo a la denuncia constante de los crímenes de la dictadura argentina, fraternizamos con estos pueblos hermanos y sus luchas.

“Marimba” y Jorge Boccanera.

EF: – ¿La distancia le sirvió para mirar con otros ojos el pasado y el presente argentino? En “Diario del motociclista” escribió: “El pueblo fue pasando de jovial a indefenso,/ las radios apagada y la plaza vacía,/ como esa vez que se murió el titiritero/ y no supimos qué llorar/ ni cómo, cuándo, dónde,/ pero no es cosa de ponerse triste,/ aunque algo ha sucedido que nos pesa en la espalda/ y es esa ausencia, sepan,/ la del motociclista.” ¿De qué manera lo atravesó el peronismo y la izquierda desde aquel joven exiliado hasta hoy?

JB: – Es extensa en nuestro país la historia de reivindicaciones, luchas y avances sociales que viene tanto de la izquierda como del peronismo, pero también de muchos otros sectores que se han plantado por un cambio hacia una sociedad con mayor libertad y tolerancia, más justa y más solidaria, que dan espesor a la conciencia. Esa es la historia que llevamos puesta. Ahora, la distancia como dije antes, amplió mi visión; conocí más de cerca la historia de otros países de América Latina; lo que afina el oído para escuchar las alertas de una derecha que nunca descansa y que hoy vemos en el cipayismo de los que salieron a defender a Vicentín, las milicias de Michigan que toman el capitolio con armas largas contra la cuarentena, las impunidad de un Bolsonaro, la prepotencia de VOX en España, y siguen los éxitos.

Chavela Vargas y Jorge Boccanera. Foto: IG de J. Boccanera

EF: – Usted escribió algunos tangos y muchos de sus poemas tienen un sello tanguero ¿Se trata de la memoria de sus primeros diez años en el puerto de Ingeniero White, los boliches del puerto y sus personajes, con su padre cantor?

JB: – Sí, claro, el ambiente tabernario del puerto y mi viejo que, con el nombre de Roberto del Mar cantó en dos orquestas de tango y prolongaba sus actuaciones en clubes y en la radio cantando en casa todo el tiempo. Me crié escuchando tangos. Mi biblioteca fue la colección de cancioneros de mi viejo y las revistas de historietas que mi abuelo tenía en una mesita de su peluquería. Eso me marcó, indudablemente; tanto los cantores -me junté un par de veces con Roberto Goyeneche, mi ídolo, en el bar San Quintín y lo entrevisté para “Crisis”- como los poetas del tango; llegué a conocer a Homero Expósito y a Cátulo Castillo. Pero no revisito al tango como si entrara a un museo, ojo, lo disfruto como se disfruta un arte vivo, vigente, tanto el cantado como el instrumental. Dentro de las canciones que escribí hay varios tangos, incluso en mi último libro “Monólogo del necio” hay un poema, “Los Milongueros” al que hace poco musicalizó Nahuel Porcel de Peralta.

Jorge Boccanera, Osvaldo Pugliese y Pedro Gaeta, entre otros. Foto: IG J. Boccanera

EF: – Las Madres de Plaza de Mayo, los desaparecidos y la represión resultan un tema recurrente en su obra, incluso escribió sobre Olga Aredes ¿Cómo logró trabajar sobre los desaparecidos y la tortura sin resignar la lírica, sin caer en el panfleto?

JB: – Tenemos la ventaja de que los poetas de la “primera constelación”, como el crítico Saúl Yurkievuch llamó a las voces rupturistas de América Latina en los años 20, nos liberaron de las dicotomías estériles. Me refiero a Vallejo, Girondo, Neruda, Tuñón, Cardoza y Aragón, Pellicer, Winnét de Rokha, Guillén y otros que se negaron a formar escuelas y menos a dirigirlas. Su legado fue el de echar mano a aquellas herramientas expresivas que se avinieran a la escritura de cada cual. Pero además, para nada consideraron al tema político como refractario al texto poético. Tampoco Whitman el solidario, ni el rebelde Rimbaud en la Comuna de París. Para mí todo está atravesado por la política; lo digo expresamente en un poema de “Palma Real”: “El vuelo del halcón peregrino escribe un poema político./ Los arrecifes de coral -sumergidos fuegos de artificio- escriben un poema político./ Cuando el tucán arcoíris da su mejor perfil, escribe un poema político… El sosiego de una mariposa nocturna escribe un poema político”.

Jorge Boccanera y Aejandro del Prado. Foto: IG J. Boccanera

EF: – ¿Qué significó para usted la interpretación de Mercedes Sosa de “Será posible el sur”? ¿Y trabajar junto a Litto Nebbia, Raúl Carnota, Alejandro del Prado, Marcelo Boccanera y Carlos Porcel de Peralta, entre otros?

JB: – Ese poema es del libro “Los ojos del pájaro quemado” aparecido en México en 1980 y con varias reediciones. Lo musicalizó Nahuel Porcel de Peralta y lo grabó primero una cantoraza de Venezuela, Lilia Vera. Ni qué decir del alegrón cuando me enteré que lo había grabado Mercedes Sosa en un álbum que salió en 1984 titulado con el nombre del poema. Un año después salió un documental del alemán Stefan Paul sobre Mercedes con el mismo nombre No suelo analizar lo que escribo; cada quien tiene sobre un mismo texto lecturas diferentes; pero tu pregunta me hizo pensar. Utilicé un giro popular, en este caso el “¿será posible?” al que apelamos cuando estamos frente a algo no previsto, impensado. En ese poema escrito en el exilio, cada verso amplifica los atropellos que desfiguran el rostro de un país, al punto de que cuando se mira al espejo corre el riesgo de no reconocerse. Por eso el “¿será posible?” remite a darse cuenta, a tomar conciencia de una situación, y como siempre cuando se está frente a alguna cuestión a resolver, insta a buscarle una solución. Por lo demás, trabajar con artistas que son a la vez amigos con los que compartimos muchas cosas, como los que mencionás, ha sido siempre gratificante. La canción es un excelente vehículo para la poesía, y es una labor que aun con interrupciones, nunca abandoné.

¿Será posible el Sur? – Mercedes Sosa

EF: – Por Tráfico/Estiba pasan poetas, escritores, músicos, pintores, militantes populares como Manuel da Conceicao, amigos, mujeres y recuerdos de familia ¿El punto de contacto es el amor en diferentes estadios? ¿Tal vez la pasión por un deseo compartido?

JB: – Totalmente. Y me gusta eso del “deseo compartido”, te lo voy a robar. Me hace recordar a Cortázar cuando en Nicaragua nos hablaba de una dignidad compartida o aquella etimología de la palabra compañero, que dice que compañeros son los que comparten el pan. Podría ser que dentro de ese deseo compartido empujado por los vientos de la utopía, la creación, la libertad, la imaginación, vivan los personajes a los que invito a participar en mis textos; Personajes con alma y vida. Lo mismo podría decirse de los nombres que pueblan mis libros de crónicas y entrevistas: el poeta iraquí Anwar Al-Ghassani, Nora Cortiñas, Gregorio Fuentes (capitán del barco de Hemingway), Osvaldo Bayer, Chavela Vargas, Ernesto Cardenal, entre muchos. De chico en el puerto de Ingeniero White me sentaba largas horas junto a los pescadores italianos que remendaban sus redes; mi madre los escuchaba hablar en sus dialectos y nunca entendió qué hacía yo allí; supongo que como todo niño encontraba modos de comunicarme. Hoy me gusta pensar que yo leía historias en esos rostros resecos, curtidos; como si las caras de algunos inmigrantes, marineros, forasteros, artistas del circo ambulante y demás, fueran mapas de vida que yo intentaba descifrar.

Juan Gelman y Jorge Boccanera. Foto: IG de J. Boccanera

EF: – A esta altura de su vida y del siglo XXI ¿La poesía es subversiva? En un poema a David Viñas y Saúl Ibargoyen, escribió: “Dejen libre la calle,/ yo canto porque sí,/ yo busco un mundo otro./ Yo no enumero la cristalería,/ quiero hacerla pedazos.” ¿Los poetas de estos días están más preocupados en cuidar las estanterías que en romper los cristales?

JB: – Hace poco me pasaron dos cosas que tienen que ver con lo que voy a decir: una persona le preguntó a mi esposa si éramos comunistas; cuando mi esposa inquirió a qué venía esa pregunta, le respondió: “porque son muy austeros”; otra: un dentista me pasó el precio de un implante y me dijo que podía pagarle con tarjeta de crédito; al enterarse de que yo no tenía, me dijo asombrado: “¡pero usted está fuera del sistema!”. En un mundo de imaginarios fabricados en serie, todo lo que vaya por fuera de las subjetividades estandarizados, es sospechoso. O sea, lo que va por fuera del preconcepto, de las creencias uniformadas y dirigidas, en fin, de lo establecido (por el poder, claro), es visto con recelo, provoca sobresalto y temor. Forma parte del mundo de la “inseguridad” alentado por xenófobos y vendedores de alarmas.

Jorge Boccanera con Silvio Rodríguez

No hay más que escuchar los diálogos de ese sector de clase media modelado por el catecismo del prejuicio y el odio, limitados a ser apenas el eco de los mensajes televisivos, la repetición de frases hechas para obtener la píldora que los tranquiliza: el consenso. Por eso los descoloca cualquier opinión diferente. En el caso de los escritores, fíjate que los medios de comunicación subrayan el dato ideológico de aquellos que considera de izquierda, pero nunca dicen “el derechista Borges”, “el derechista Octavio Paz”, o “el derechista Vargas Llosa”; los considera dentro de lo “natural”. Estamos asistiendo a un tiempo impensado que suma la caza de brujas medieval con la manipulación actual de la posverdad y las fake news, para aguzar el modo de satanizar al diferente. En ese cono de sombras, en el margen, está la poesía con su dialéctica que reúne conciencia e imaginación, ideas e inventiva; que para el poder resulta subversiva en la medida que es aguijón del pensamiento crítico y que incita a cambios, aperturas, búsqueda de horizontes amplios y más humanos.

“Gabriela Mistral para chic@s”, de J. Boccanera, editado por Sudestada.

EF: – Ahora, en su escritorio ¿tiene el borrador de un poema, una canción, un ensayo o un poco de cada cosa?

JB: – Siempre fui de trabajar varios textos a la vez, tal vez sea un defecto, la dispersión, no sé; además soy lento porque corrijo mucho, algo que por otra parte disfruto al ver cómo un libro va tomando forma. Ahora estoy trabajando en varios ensayos; uno sobre García Lorca inmerso en el entramado cultural latinoamericano de 1918 hasta su asesinato; otro con las entrevistas que le hice a Juan Gelman junto a algunos análisis sobre su obra, y uno más sobre las vanguardias poéticas de los años 20 en América Latina. Y para alimentar el vicio de la dispersión de la que te hablé antes, no dejo de bosquejar textos de poesía, narrativa y teatro.

Portada: Imagen del video https://www.youtube.com/watch?v=7vRcm8Qbh2Y

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