• 7 diciembre, 2022

Evo Morales sobre las elecciones bolivianas. “El imperio no suelta cuando muerde”

Por Fabián Kovacic/El Furgón

Hace poco más de dos meses que Evo Morales vive en Argentina a la espera de obtener sus papeles como refugiado político. La febril actividad desplegada por el mandatario derrocado el 10 de noviembre pasado hace que el tiempo parezca mayor. Reuniones, entrevistas, viajes, en pos de seguir peleando por la recuperación democrática en su país marcan el día de Evo Morales en suelo argentino. El Furgón habló con él sobre estos días agitados e inciertos.

“Siempre me levanto temprano pero me duermo temprano. Descanso lo justo para seguir en la lucha cada día. Ahora mas que nunca con mis hermanos”, suelta Evo Morales en diálogo para repasar sus días de exiliado.

Evo Morales. Foto: Fran Kovacic 
Evo llega a la Argentina

El 11 de diciembre de 2019 el presidente constitucional de Bolivia, Evo Morales aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza acompañado del su vicepresidente Alvaro Garcia Linera y una comitiva procedente de México. Un mes antes el 10 de noviembre se había inaugurado en su país una nueva forma de golpe militar: la “sugerencia” de las fuerzas armadas para que Morales renunciara a su mandato, minutos después de que convocara a nuevas elecciones presidenciales. En los comicios del 20 de octubre había resultado electo por diez puntos de diferencia con lo cual evitaba la segunda vuelta electoral, pero la Organización de Estados Americanos (OEA) sembró dudas en sus informes sobre la limpieza de los comicios y se desató la violencia de grupos de choque en las calles de varias ciudades del país instigados por la oposición de derecha derrotada en los comicios. Hasta hoy no se presentaron pruebas concluyentes del fraude electoral. El mismo 10 de noviembre partió hacia México, primera etapa del exilio.

El mexicano Manuel López Obrador fue el primer mandatario en abrir las puertas de su país al asilo de Morales y los funcionarios de su gobierno derrocado. Pero la salida de Bolivia se produjo gracias a la rápida y efectiva reacción del Grupo de Puebla -organización de partidos políticos progresistas- y del presidente argentino Alberto Fernández. “Sólo agradecimiento al gobierno argentino y a los organismos de Derechos Humanos, encabezados por las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo, que fueron solidarios con nosotros desde el primer minuto de esta dictadura”, señala a El Furgón, el propio Morales en su bunker de San Telmo, en la capital donde recibe a compatriotas y trabaja con los militantes del MAS que ponen el cuerpo en Bolivia.

La lejanía que implicaba México DF decidió al gobierno derrocado trasladarse a Buenos Aires, “para estar más cerca de mi país y seguir la lucha”, agrega Morales. Desde Bolivia llegaban como podían funcionarios del depuesto gobierno y dirigentes del MAS y de diferentes sindicatos para reunirse con Morales en Buenos Aires y tratar de salvar a los detenidos políticos que no llegaron a ser asesinados por las fuerzas de choque del nuevo régimen encabezado por la presentadora de televisión Jeanine Añez. Las masacres de Senkata y Sacaba ocurrídas en los días posteriores a la llegada a la presidencia Añez, se cobraron 39 vidas en plena calle durante las jornadas de protesta contra la dictadura recién instalada. Sin contar los centenares de detenidos, torturados y muertos en diferentes localidades del país que la propia CIDH sigue investigando a instancias de las denuncias presentadas por familiares de las víctimas.

Evo Morales. Foto: Fran Kovacic
Evo y la elección de los candidatos del MAS

El 5 de enero el Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó la validez del decreto firmado por Añez convocando a elecciones presidenciales en los próximos 120 días y estableció el 3 de mayo como fecha del comicio.  Evo Morales y Alvaro García Linera no podrán presentarse como candidatos presidenciales acusados junto a otros ex funcionarios de incomprobables delitos. Su mandato, en realidad finalizaba el 22 de enero, según la Constitución. “A mí me derrocó la oligarquía boliviana que no respeta la democracia, ni la ley. En Bolivia hay una dictadura que no respeta al pueblo ni su soberanía”, asegura Morales.

Las instalaciones del hotel cooperativo Bauen sirvieron para el congreso del MAS y del Instrumento Político por la Soberanía Popular (IPSP), la organización que desde 2006 nuclea a fuerzas políticas, sindicatos y organizaciones sociales que apoyan el proyecto político encabezado por Evo Morales. Entre el sábado 18 y el domingo 19 de enero delegados de diferentes regiones bolivianas se reunieron para debatir la fórmula presidencial del MAS en reemplazo de Evo y García Linera. Sonaban varios nombres. El ex canciller Diego Pary, el dirigente sindical Andrónico Rodríguez, de Cochabamba, nominado por algunos como el joven sucesor de Evo, la ex titular de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño. Sin embargo los ungidos fueron Luis Arce, el ex ministro de Economía de Evo, llamado el padre del milagro económico  boliviano, y el ex canciller David Choquehuanca, alejado por un tiempo de Morales tras su segundo mandato presidencial, pero parte del IPSP. Para algunos observadores se impuso la decisión de Morales a la hora de elegir la fórmula. “Eso no es cierto. Con los hermanos hemos debatido y escuchado las propuestas de cada uno”, señala a El Furgón, Evo Morales. “Lucho Arce y David (Choquehuanca) garantizan la representación de todos los bolivianos en la propuesta electoral que tiene el MAS. Algunos me decían que Andrónico tenía que ser el candidato. A mi me sorprende pero respeto esa opinión. Es un joven dirigente con mucha fuerza pero falta aún para su hora”, dice Morales.

Evo en el acto de Deportivo Español

Tres días después de la proclamación de la fórmula presidencial, Evo encabezó un acto en el estadio del club Deportivo Español con la comunidad boliviana para oficializar en suelo argentino el lanzamiento del binomio presidencial. Luis Arce ya volaba hacia México y David Choquehuanca regresaba a Bolivia a trabajar con los diferentes dirigentes del MAS de cara a la elección. “Antes de proclamar a nuestros candidatos ya el MAS era la fuerza con mejor intención de voto. Ahora llegamos al setenta por ciento”, exageró en la tribuna y a los gritos entre su gente en la tarde del 24 de enero. Lo cierto es que las encuestas apenas proclamada la fórmula daban ganador a MAS con una intención de voto del 26 por ciento contra el 14 de Carlos Mesa, último rival derrotado por Morales.

Evo Morales. Foto: Fran Kovacic

Una semana después de proclamada la fórmula presidencial urgía cerrar las listas de candidatos legislativos en los diferentes departamentos del país porque la ley electoral establece el 3 de febrero como fecha tope para inscribir candidatos. En las oficinas de San Telmo, la dirigencia del MAS se reúne. Un amplio salón sirve para colocar las sillas en ronda y escuchar atentamente antes de hablar uno a uno cada delegado. Evo Morales es uno más pero sabe que no es uno más. Escucha y luego opina. La veintena de asistentes lo mira y asiente. Su palabra respetuosa cierra los diálogos y se van zurciendo las listas de candidatos.

“No debí presentarme en la última elección”, reflexiona ante El Furgón.

El Furgón: – ¿Y por qué lo hizo?

Evo Morales: – Es que los compañeros decidieron que siguiera al frente del proceso y buscaron una forma de validar mi candidatura. Yo no fui un candidato ilegal.

EF: – ¿Qué autocrítica hace de su gobierno ahora con este golpe ya consumado?

EM: – Hago balance pensando en todo lo que hicimos y en qué pudimos fallar. Nosotros cuando empezamos a organizarnos como movimiento político a fines de los años ochenta sabíamos que queríamos gobernarnos y para eso debíamos nacionalizar los recursos naturales que siempre estuvieron en manos de multinacionales capitalistas. Y luego generar la riqueza para redistribuirla. Decimos que no hay liberación nacional y política si no hay liberación económica. Y nosotros la logramos pero Estados Unidos y el sistema capitalista no quieren rivales. Bolivia demostró que sin el FMI y sin el imperio había posibilidad de desarrollar otra forma social. Lucho Arce ha sido un gran ministro, ha sabido administrar pero también generar nuevos recursos por eso ahora va a demostrar que el proceso interrumpido por esta dictadura puede ser retomado y mejorado. ¿En que me equivoqué? En creer en las instituciones como la OEA y en Luis Almagro (secretario general de la OEA). Nunca pensé que podía traicionarnos así.

EF: – Usted habla de la generación de recursos pero esencialmente el modelo boliviano no se diferenció del extractivismo de otros países de la región y de las multinacionales que operan con el petróleo y la minería…

EM: – Cuando un país capitalista usa sus recursos naturales nadie denuncia nada y a nosotros nos critican por eso. Estados Unidos estuvo detrás del golpe porque no perdonó las nacionalizaciones en Bolivia. Ahora el litio fue el que ayudó al golpe. Nosotros empezamos a industrializar el litio y con esta dictadura todo eso se paró porque no convenía a los intereses del imperio.

EF: – ¿Confía en el triunfo en mayo?

EM: – No tengo dudas que Lucho Arce y David Choquehuanca serán los ganadores pese a todas las piedras en el camino que está poniendo la justicia electoral a pedido de la dictadura.

EF: – ¿Cree que el gobierno de Añez va a reconocer una derrota con el MAS?

EM: -No hicieron todo esto para retirarse en mayo derrotados…

EF: – ¿Entonces? ¿Qué piensa hacer?

EM: -Falta todavía y falta mucho. Pero el imperio no suelta cuando muerde. Por eso estoy pidiendo a la comunidad internacional que fiscalice las elecciones en Bolivia el 3 de mayo como garantía de transparencia para que vuelva la democracia a mi país.

Fotos: Fran Kovacic

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