• 7 diciembre, 2022

La Grieta, arte itinerante por los pueblos de America Latina

Por Marcelo Massarino/ El Furgón

La Grieta” es un proyecto cultural alternativo que lleva espectáculos por todo el país y países limítrofes en un colectivo que es casa y teatro. Lo encabezan Natalia Recabarren y Santiago Dinelli que desde 2013 producen de manera independiente y autogestiva obras de teatro para niños y adultos. En diferentes formatos que adaptan según las circunstancias, escenarios y públicos, no sólo acercan una propuesta innovadora y trashumante sino que integran a los artistas de pueblos, parajes y ciudades. De esta manera, “nos igualamos” porque los integrantes de “La grieta” creen en la integración y la solidaridad a la hora del trabajo cultural.

Hace unas horas que cruzaron la frontera e ingresaron a Brasil desde el norte argentino. El calor es agobiante y la temperatura del asfalto rompe los neumáticos. Tras hacer un “tour de gomerías” deciden descansar en una plaza hasta que baje la temperatura y puedan llegar al próximo destino. Mientras las cotorras y los pájaros suenan de fondo en los mensajes de WhatsApp, Natalia y Santiago dialogan con El Furgón sobre esta experiencia itinerante que tiene en 2020 un primer tramo de un mes en suelo brasileño. Luego regresarán a la ciudad de Buenos Aires para presentarse en febrero próximo.

La Grieta de gira por Brasil

El Furgón: – ¿Qué es en esencia “La Grieta”?

Natalia Recavarren: – Nuestra esencia es llevar nuestro arte. Lo que hacemos en distintos formatos a todos los lugares y espacios en los que, por lo general, no llegan propuestas de estas características ¿Por qué? A veces porque la cultura terminan siendo una cuestión privilegiada, elitista, que sectoriza al arte como propiedad de unos privilegiados, de unos pocos. Por el contrario, consideramos el arte como parte de la cultura y debería ser para todos y todas por igual. Queremos llegar a todos lados. De hecho, primer tuvimos una traffic y desde hace un año compramos un colectivo y decidimos vivir en él. Lo utilizamos como casa y como transporte. Pero también como sala de teatro porque armamos adentro una especie de retablo y hacemos funciones de teatro de títeres, de teatro negro, como si fuera un viaje al espacio. Con ese espectáculo recorrimos pueblos y ciudades de la Argentina, Uruguay y Brasil.  La propuesta también expresa convicciones y creencias y por eso nuestra casa es también teatro, vehículo y camarín. Llegamos con eso, con lo que somos, con esa integridad a todos los lugares, a todas las grietas que existan para poder igualarnos, porque así debería ser. Es nuestra creencia.


La Grieta y el público

EF: – ¿El carácter itinerante es clave para renovar producciones y públicos? ¿Les da una energía especial y les permite conocer qué espera el público que vive lejos de los grandes centros urbanos?

NR: – Recorriendo encontramos distintos público que permite que nos conozcamos mutuamente. Porque no necesariamente vamos a llevar, sino también a recibir a modo de intercambio y no a colonizar. A veces se ve al artista como el mesías que llega a entregar su arte. No es la idea. Sí llegar, pero también intercambiar. Cada lugar tiene su identidad constituida y nos enriquece el visibilizarlas, hacerla presente en nuestra realidad. Eso es una verdadera riqueza. En el recorrido aprendemos de la gente con la que hablamos, grandes y chicos. Siempre que llegamos a un barrio vamos con la intención de conocer a todos y, de alguna manera, quedarse, no pasar y ser una anécdota más. Habitar esos otros lugares, conocernos, intercambiar, ver que somos distintos y por eso mismo somos iguales.

El micro que es teatro y casa

EF: – ¿Trabajan en conjunto con diversos artistas locales? ¿Hay una especie de semillero de La Grieta en diferentes lugares de la Argentina, Uruguay y Brasil?

NR: – Trabajamos con varias modalidades. En algunos casos nos puede contratar un municipio, una prefectura. Por lo general, todo lo que hacemos es independiente y tiene autonomía. Nuestra política es llegar sin ánimo de colonizar sino de intercambiar; así la misma gente te va generando el espacio y aparece como el semillero que señalas. Hablas en el pueblo, conoces a los vecinos, te invitan a la plaza, al club, al teatro. Capaz que te presentan al intendente que, a veces, es amigo de la gente. Eso nos permite volver e ir haciendo un circuito. Muchas veces trabajamos a la gorra o, simplemente, porque tenemos ganas. En ocasiones trabajamos contratados. Entonces, con esos tres pilares hacemos una ruedita para autosustentarnos y seguir adelante. En principio somos dos, Santiago y Natalia. Pero trabajamos con más artistas que fuimos conociendo a lo largo de la vida, del camino. Todos superpreparados, personas hermosas. Ese también es el semillero que queda, por ejemplo alguien que apostó por estudiar un instrumento, con este tipo de proyectos puede trabajar con su arte y no tiene que dedicarse a otra profesión. Es lo más justo.

EF: – ¿Cuáles son las tres columnas sobre las cuales sostienen la producción artística de La Grieta?

NR: – Básicamente, el intercambio, la itinerancia y la integridad son los parámetros que mejor nos definen. A través de la itinerancia conocemos distintas realidades contactándonos con ellas, haciéndonos parte; integridad para no deformarse ni dejar de ser quienes somos pero creciendo en el camino. En síntesis, sostener una coherencia que a veces se dificulta porque el capitalismo nos bombardea constantemente.

EF: – ¿Cómo es el día a día en el tour de La Grieta?

NR: – En este momento estamos en Brasil. Durante la madrugada cruzamos la frontera desde Argentina donde antes de salir del país actuamos en Corrientes, en el camping de La Cruz. Muchas veces hacemos trueque de estadía y después trabajamos a la gorra. Ahí conocemos al dueño del lugar, al que atiende la gomería, también a los que trabajan en la municipalidad que nos invitaron para cuando regresemos, en febrero, para una función que sea para todo el pueblo de La Cruz. Ahora paramos un poco porque el calor es terrible, tanto que rompimos una goma por la temperatura del pavimento. De hecho, hicimos un tour de gomerías pero nada nos detuvo. Somos nueve viajando; seis de nuestra compañía y otra de tres integrantes. Paramos para que se enfríe el camión y continuamos viaje a Lages, en Santa Catarina. Luego continuamos hacia Bombinhas y  Palmas, siempre en Santa Catarina. El recorrido durará un mes porque el 9 de febrero tenemos una función en la ciudad de Buenos Aires.

Un espectáculo de La Grieta

EF: – ¿Cuál es el balance de la actividad durante 2019?

Santiago Dinelli: – El balance es muy bueno porque llegamos a muchos lugares, algunos de la periferia, aunque siempre con una propuesta inclusiva. Trabajamos para el programa “Arte en barrios”, de la provincia de Buenos Aires, y con el municipio de Malvinas Argentinas con el plan  “Vamos a la plaza”. Nos fue bien en el marco de un año complicado porque el último del gobierno de Mauricio Macri produjo en la sociedad una herida muy grande. El liberalismo se planteó de una manera feroz, avasallando derechos, identidades e incluso el futuro. En ese marco, tratamos de aportar nuestro granito de arena calando profundo en les individues, en las colectividades, proponiendo una comunicación distinta, un espacio de imaginación. En ese sentido, durante 2019 le dimos forma mediante nuestro proyecto y también desde dinámicas grupales. Articulamos con organismos gubernamentales y ONG’s para lograr que la actividad cultural y artística, ya sea desde el escenario o el taller, llegue al espectador de la manera más accesible. Estas articulaciones con el Estado permite profesionalizar al máximo la propuesta de “La Grieta” y contar con un presupuesto fijo que sirve para programar una continuidad en lo estético y en lo técnico. Y esa continuidad nos brinda la chance de armar un grupo de trabajo. Así se da la doble situación de brindar un espectáculo con lo mejor que tenemos y dar trabajo a colegas. En definitiva, se trata de lograr un espacio donde cada uno pueda imaginar, soñar y pensar qué es lo que quiere hacer de su vida, su futuro. Que esto sea verdad. Todo se complementa cuando llegamos con nuestro motorhome que es el deseo de muchos. El capitalismo juega con esto de permitirnos tener sueños en tanto y en cuanto sean incumplibles. Cuando cada uno de nosotros y nosotras puede cumplir un sueño es una pequeña batalla ganada al capitalismo. Si cumplimos algunos tenemos más potestad sobre nuestra vida, mayor poder de decisión y libertad que es, en definitiva, por lo que trabajamos.

EF: –  ¿Cómo es la agenda inmediata?

SD: – Por lo pronto, la programación indica que nos quedamos en Brasil durante un mes con tres propuestas: un espectáculo para toda la familia que se llama Orivons; otro de música titulado “Curvas peligrosas” y el espectáculo de teatro negro adentro del colectivo, Misión espacial, con títeres que brillan en la oscuridad. En abril vamos a Paraguay a un festival de teatro y luego, probablemente, regresemos a Bombinhas donde hay otro evento. Además queremos organizar giras provinciales con base en una ciudad y recorrer los pueblos aledaños.

EF: – ¿Hay otras propuestas que se acerquen a lo que hacen con “La Grieta”?

SD: – Sí, una es “Migra” que están más relacionados con el teatro y el circo; tienen un colectivo, hacen seminarios y espectáculos y se gestionan como cooperativa. Y en Brasil está Projecto  BuZum que tienen unos micros que usan para hacer espectáculos y se presentan en las escuelas. Eso permite teatralizar los espacios, de poetizarlos, intervenirlos. Así tenemos presente que la realidad es cambiable, que no está montada, intangible e inamovible; la realidad es algo que se construye y se puede cambiar.

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Marcelo Massarino

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